22 julio 2010

Consumación del Imperium Christianum...


 Remanentes del concilio de Nicea

 Con la creación del Catolicismo, Constantino consigue lo que se había propuesto, la creación de una religión de Estado que respaldará su poder, y con el tiempo el de todas las monarquías europeas siempre y cuando sean católicas,   Sin embargo, pasan muy pocos años entre un Constantino, monarca que preside un Concilio que ha logrado hacer a su medida y en los términos que pretende, intentando estatizar a la religión que nace de dicho Concilio 
Una vez que las autoridades eclesiásticas obtienen el derecho legal de destruir cualquier obra escrita que se opusiera a las bases sentadas en Nicea, entre los siglos III y VI, bibliotecas enteras fueron arrasadas hasta los cimientos, escuelas dispersadas y confiscados los libros de ciudadanos particulares a lo largo y ancho el imperio romano, so pretexto de proteger a la iglesia contra el paganismo. En el siglo V la destrucción era tal que el arzobispo Crisóstomo escribió con “satisfacción”: "Cada rastro de la vieja filosofía y literatura del mundo antiguo ha sido extirpado de la faz de la tierra".  Se establece la pena de muerte para cualquier persona que escribiera libros que contradijeran las doctrinas de la iglesia. En la lista de aquellos que participaron en ello hay muchos nombres de los "doctores" de la iglesia. El propio Gregorio, obispo de Constantinopla y último doctor de la iglesia, fue un activo incinerador de libros. La construcción de iglesias sobre las ruinas de los templos y lugares sagrados de los paganos no sólo se convirtió en una práctica común sino también obligada para borrar por completo el recuerdo de cualquier culto anterior. Sin embargo, hubo cierta justicia poética en todo ello. En Egipto, ante la imposibilidad material de demoler las grandes obras de la época faraónica o de borrar los jeroglíficos grabados en la piedra, se optó por tapar los textos egipcios con argamasa, lo cual, lejos de destruirlos, sirvió para conservarlos a la perfección hasta nuestros días y eso ha permitido que tengamos un conocimiento de antiguo Egipto más detallado que el de los primeros siglos de nuestra era y, lo que es más importante, aquellos jeroglíficos preservaron la verdad, ya que contenían la esencia y el ritual del mito celeste que, casualidades de la vida, tiene una enorme similitud al mito evangélico.

"Tras quemar libros y clausurar iglesias paganas, la iglesia se embarcó en otra clase de encubrimiento: la falsificación por omisión. La totalidad de la historia europea fue corregida por una iglesia que pretendía convertirse en la única y exclusiva depositaria de los archivos históricos y literarios. Con todos los documentos importantes custodiados en los monasterios y un pueblo llano degenerado al más absoluto analfabetismo, la historia cristiana pudo ser falsificada con total impunidad, convirtiendo a una religión de Estado en un Estado en si misma…

Conclusión: Bajo mi punto de vista, y en vista de los hechos que transcribo, no creo que nadie sea capaz de negar la intención de Constantino y mucho menos la de aquellos “santos padres” de la iglesia católica. No soy el más indicado para sacar conclusiones al respecto. Así fueron los hechos, y así se los he transcrito. Todo lo expuesto aquí no forma parte de un saber esotérico u oculto, se trata de hechos conocidos, si bien no difundidos. Hagan la prueba. Si interrogan a cualquier académico ducho en el tema no tendrá más remedio que reconocer que la fundación del cristianismo y la posterior fundación de la iglesia católica están cimentadas en siglos de fraude, mentiras e intriga…..  (gracias a Santi Benitez)